martes, 29 de enero de 2008

RECETA ESPERANZA.



Creo que tomando un poco de alegría serena, una pizca de simpatía concreta y un sin medida de amor renovado mezclándolo con voluntad indeleble, sencillez madura, una porción de optimismo mesurado y una cucharadita arras de paz levadura, logramos obtener la receta de la Esperanza.

Ahora bien; no sin antes darle un toque de verdad tranquila, humildad esparcida en polvo y adornarla con pétalos de paciencia ardiente, se puede servir al estilo de una bondad de belleza humana.

Si queremos favorecerla mas, es decir; decorarla sublimemente que encante no solo el gusto, sino también presentarla admirada a los ojos de los pretendientes, debemos colocarle palitos de concordia, chocolatines de elocuencia y trocitos de ciencia suficiente, no tanto que le caiga pesada a la gente, ni tampoco que se quede empachada y pierda el sabor de menta celeste, todo con la delicadeza de presentarla como receta Divina.

Ahora para servirla busquemos una bandeja color armonía, que tenga brillo de plata valiente, pero sea oro color de la fuente que alumbra y sosiega corazones sin aliento.

Utilicemos el cucharón grado templanza con estilo confianza certera ; poco a poco vayamos vertiendo contenido sutil en corazones rojos y también de grueso obstinado, para ir aflojando la dureza implacable que impide la dicha sin fin de saborear la dulce Esperanza adornada en su punto perfecto.

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