domingo, 3 de agosto de 2008

NO TENGO MAS.



(Resonancias a San Juan de la Cruz)


No tengo mas que buscarte a mi escondida,
buscarte en mis llagas heridas, esas que tú sanas, cuando soy capaz de ofrecértelas sin medida.
No tengo más que buscarte a mi escondida,
hallarte conmigo en mi oscura noche, aunque en cada noche por ahora, sea incapaz de ver tu gracia allí encendida.
Oculto en mi cueva, rebajado en mi nombre, atado a tus dulces manos, no puedo más que quedarme condenado.
Tu bajas cada noche, o en cada oscuro estas escondido ¡Arriésgate alma mía a jugar el dulce juego de buscar a aquel que en medio de ti está sumergido!
No te canses de buscarlo, aún cuando todo lo des por perdido, por que nada se pierde cuando tu sola te das por vencida.
Mi rostro ha perdido vida, por eso suelo cubrirlo con agonía, no tengo mas que buscarte a mi escondida y mi agonía la convertirás en alegría.
Dónde estas dulce Huésped del alma, que aún de mi alma no has recibido cabida, aún no imagino si cansado debes de estar de pedir tanto refugio en mi alma, que aún insistes en poseerlo en silencio y con calma.
Te busco y te encuentro, pero es mi alma quién tiene miedo, así vuelve y te suelta y es ella quién se aleja, pues sabe bien que todo lo cubres con tu dulce amor y fermento.
Invitado estoy a poner mi débil miseria en tu presencia, pues no hallo mas gracia que en tu dulce paz y complacencia.
Entiendo que no hay amor mas entero que tu grandeza, y te pido ayuda para encontrar cada día tu favor y eterna presencia.
Rodolfo de Jesús Chávez Mercado.

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