jueves, 18 de noviembre de 2010

MI PRÓJIMO...

Imagen de Internet.

Evangelio según San Lucas 23,35-43.  
El pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose, decían: "Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido!".
También los soldados se burlaban de él y, acercándose para ofrecerle vinagre,
le decían: "Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!".
Sobre su cabeza había una inscripción: "Este es el rey de los judíos".
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: "¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros".
Pero el otro lo increpaba, diciéndole: "¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que él?
Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha hecho nada malo".
Y decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino".
El le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso".

Hola a todos y todas. Quiero compartir con ustedes esta sencilla reflexión sobre el Evangelio del próximo Domingo, fiesta de Jesucristo Rey del Universo.

Sobre la primera frase me recordaba que la semana pasada estuve almorzando donde un amigo de la universidad y me contaba que ese mismo día había visto un muchacho molestando a una pobre anciana en la calle, que por lo que me dio a entender es una pobre que pide limosna para poder vivir. Este joven por lo tanto le hacia maldades, y bueno mi amigo se acerco y le dijo que la dejara en paz. 
Yo le he dicho: Hummm!!! Que buen cristiano  eres. El me respondió: ¿Por qué, tú no habrías hecho lo mismo? Mis labios en el momento dijeron sí; pero contemporáneamente mi corazón me preguntaba: ¿De verdad lo hubieras hecho?.

Hoy haciendo Lectio Divina sobre este pasaje, recordé y sigo preguntándome: Yo que soy cristiano, que creo no en un cúmulo de doctrinas, sino en la Palabra viva que es Jesucristo y el cual nos manifiesta a Dios presencia viva en medio de su pueblo e incluso que ese Dios lo podemos ver en el rostro de nuestros hermanos. Por el miedo, por la vergüenza, por la simple razón de no ser criticado por terceros ¿verdaderamente lo haría? Mi amigo lo hizo, ¿y yo?

La frase final, me decía que si soy capaz en medio de mi poquedad y de mi fragilidad colocar a Cristo come Rey y hacer el bien, por amor, por aprecio y por solidaridad  aun en la sencillas cosas de la vida en bien de mis hermanos más necesitados estaría acercándome a ser parte de este bello paraíso.

Con aprecio Fra Rodolfo de Jesús O.Carm

9 comentarios:

EL AVE PEREGRINA dijo...

Hermosa entrada Rodolfo, si todos hiciéramos como tu amigo seria la vida mejor para todos.La ayuda a tus semejantes siempre que esté en nuestras manos, nunca se debe de negar," hoy por ti, mañana por mi", el mundo es una cadena y todos la formamos.

Gracias por tus entrada, gracias por tus palabras afables.

Un abrazo fraterno.

Rayén dijo...

Rodolfo:
Vine a visitarte y a agradecer tus amables comentarios en mi blog.
Tendré presente la reflexión que nos compartes; en otras palabras "esta bien no hacer el mal pero esta mal no hacer el bien", sobretodo, cuando el que nos necesita es el más desposeído.

Por tu creatividad y compañía en mi otro blog te espera el Premio Sol Brillante.

Saludos cordiales!!

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Buenos días Fra. Rodolfo.

Tu amigo en este momento fue la herramienta de Jesús, aqui en la tierra.

Así se nos manifiesta, bueno así lo veo yo.

Leí un escrito que hablaba de las manos de Dios y que el se sirve de las nuestras para obrar el bien.

Un abrazo, Montserrat

fr. Xavi dijo...

Yo también me quede con la primera frase, el pueblo se quedaba mirando, pero no hacía nada ante un injusticia. Realmente, a mí me sucede lo mismo, es muy fácil ver las injusticias (bueno, pensándolo bien, no todo el mundo las ve), y yo soy el primero en hablar de injusticias sociales y de igualdad entre las personas, pero luego me sucede que cuando tengo la oportunidad de practicarla, es decir, de vivir el Reino de Dios en la tierra, no hago nada, no actúo o permanezco indiferente.
Ya lo dice la Biblia, o fríos o calientes, pero a los tibios los expulsaré de mi boca... Así que este pasaje ha sido como un buen golpe de vara pare que me espabile, aunque humanamente es difícil si no me apoyo en mi REY.

Rodolfo de Jesús Chávez Mercado dijo...

Hola amiga Asun. Ave peregrina.

Gracias por tu cometario. De verdad el ser seguidores de Jesùs es mucho màs que cumplir con ciertos requisitos o presupuestos de verdad, es la gratitud y la inmensidad de sentir un Dios - hombre que rompe barreras y se hace vecino a todos nosotros. Es la verdadera confianza en un Jesùs que se revela en cada vida, en cada historia y en cada situaciòn de nustras vidas. Depende de nostros saber responder y acojer este convite de amistad.

Con aprecio Fra Rodolfo de Jesùs O.Carm

Rodolfo de Jesús Chávez Mercado dijo...

Hola querida Rayèn.

Te mando un fuerte abrazo y es siempre un placer visitar tu blog.
Gracias tambièn por tu presencia y que la gracia de Dios se siga derramando en tu vida.

Solo El permita que seamos y sea capaz de obrar el bien cada dìa olvidando los miedos, las angustias y la cobardia para ser capaz de transparentar su presencia amorosa en medio de nosotros.

Con afecto Fra Rodolfo de Jesùs O.Carm.

Gracias por el premio.

Rodolfo de Jesús Chávez Mercado dijo...

Mi dulce amiga Monserrat.

Buenas tardes. Te mando un fuerte abrazo y te juro que ya me hacian falta tus comentarios je,je,je.

Es muy bonito el escrito que me describes, creo tenerlo presente. Es verdad. Dios nos pide que seamos sus manos, su boca, sus ojos etc aquì en esta tierra, ya que nosotros somos sus herramientas.

Dios permita que siga siendo esa herramienta que se dona incansablemente por El y por su pueblo.

Con aprecio Fra Rodolfo de Jesùs O.Carm

Rodolfo de Jesús Chávez Mercado dijo...

Hola chavito. Mi amigo de camino en el Carmelo.

Gracias por tu gran comentario y bienvenido a este tu blog.

Dios nos regale la dicha de seguir compartiendo grandes experiencias juntos.

Con aprecio Fra Rodolfo de Jesùs O.Carm

Rodolfo Cuevas dijo...

Saludos, amigo y tocayo Rodolfo:
Me fascinó la belleza solidaria que emana de esta poderosa entrada; gracias, hermano querido, por compartirla con nosotros y guiarnos con ella a ser un poco más solidarios para con los demás.
Recibe mi más afectuoso abrazo, tocayo del alma.